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Guías 2 min de lectura

De la grabación de una reunión a notas útiles en diez minutos

Una transcripción es materia prima, no un documento. Este es el camino más corto entre dos horas de grabación y algo que un compañero leerá de verdad.

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  1. Empieza por la estructura, no por el texto
  2. Extrae decisiones antes que resúmenes
  3. Escribe para quien no estuvo
  4. Conserva la grabación

Empieza por la estructura, no por el texto

No leas la transcripción de arriba abajo. Ábrela y busca los momentos en que la conversación gira: un hablante nuevo que toma la palabra un rato, una pregunta que cambia de tema, una pausa larga. Esos son tus cortes de sección. Cinco o seis cubren una reunión de dos horas.

Extrae decisiones antes que resúmenes

Una reunión produce tres tipos de contenido que vale la pena conservar: decisiones, compromisos y preguntas abiertas. Lo demás es contexto.

Busca en la transcripción las expresiones que tu equipo usa de verdad —«vamos con esto», «yo me encargo», «todavía no lo sabemos»— y copia esas líneas literalmente. Lo literal importa: un compromiso parafraseado es justo lo que se discute tres semanas después.

Escribe para quien no estuvo

Pon un nombre y una fecha a cada compromiso. Cambia los pronombres por nombres: «dijo que se encargaba él» no sirve de nada a fin de mes. Mantén el resumen en menos de una página; si se alarga, enlaza la transcripción con marcas de tiempo en lugar de copiar más.

Conserva la grabación

Las notas comprimen; las grabaciones no. Mantener la transcripción buscable significa que un desacuerdo dentro de seis meses se resuelve con una búsqueda y no con una discusión. Exporta la transcripción junto a las notas y guarda las dos cosas juntas.

Pruébalo

Transcribe la grabación de tu reunión

Sube la grabación y lee la transcripción en minutos. Exporta a DOCX o PDF para el acta.

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